La UNAM investiga microsismos en CDMX, vinculándolos a fallas y acuíferos. Deslizamientos lentos en Barranca del Muerto y Mixcoac son clave.
La interacción entre las fallas de Barranca del Muerto y Mixcoac ha sido identificada como la causa principal de los enjambres de microsismos en el poniente de la Ciudad de México desde 2023, según el investigador Víctor Cruz Atienza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Nuestra investigación sostiene que los enjambres sísmicos registrados en 2023 se deben, en parte, a deslizamientos lentos en las dos fallas superficiales”.
Un grupo de expertos mexicanos observó señales inéditas de deformación tectónica en las zonas de las fallas mencionadas durante los días cercanos a los microsismos de hace casi dos años.
Víctor Manuel Cruz Atienza, del Departamento de Sismología de la UNAM, lideró el equipo que utilizó interferogramas de Radar de Apertura Sintética (InSAR) para detectar este fenómeno.

“El análisis y modelado de estos interferogramas, que desarrollamos nosotros mismos, junto con el estudio detallado de la microsismicidad, revelaron deslizamiento asísmico en dos fallas subparalelas separadas por 800 metros, mismas que nombramos como fallas Barranca del Muerto y Mixcoac”.
Cruz Atienza también mencionó que sismos lentos similares, asociados con los mantos acuíferos, han sido observados en otras fallas a nivel mundial en años recientes.
Estas deformaciones mínimas están relacionadas con estructuras geológicas poco profundas, donde los fluidos subterráneos juegan un papel crucial.
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La difusión de estos fluidos subterráneos influye directamente en la ocurrencia de sismos lentos, que inducen pequeñas fracturas a su alrededor, generando microsismos.

“La presencia y movilidad de estos fluidos reduce la fricción entre los bloques de la falla, lo que permite que el deslizamiento ocurra de manera gradual y sin liberar energía repentinamente, como sucede en los temblores comunes. Este fenómeno está asociado con los sismos lentos“, explicó.
En el contexto de la Ciudad de México, el estudio sugiere una posible relación con la sobreexplotación de acuíferos cercanos, donde, en un radio de un kilómetro de las fallas, existen aproximadamente 15 pozos de extracción activos.
La investigación indica que las tensiones inducidas por el deslizamiento de mayo en la falla Barranca del Muerto contribuyeron a que el movimiento lento de diciembre en la falla Mixcoac fuera más superficial.