Enfermedad de coats, síntomas y tratamiento

Conoce qué es la “enfermedad de Coats” sus síntomas y opciones de tratamiento.

Morelia, Michoacán.- La “enfermedad de Coats” es un padecimiento genético que se caracteriza por una anormalidad de las venas y arterias de la retina del ojo, se manifiesta en la niñez y de no ser diagnosticado de manera oportuna puede ocasionar pérdida de visión.

La “enfermedad de Coats” recibe el nombre del especialista en oftalmología escocés George Coats, que la describió por primera vez en 1908.

¿Cuáles son los síntomas de la “enfermedad de Coats”?

Los síntomas de la “enfermedad de Coats” pueden variar dependiendo de la severidad y el progreso de la condición.

En las etapas iniciales, los pacientes pueden no notar ningún problema visual, sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, los síntomas comunes incluyen visión borrosa, distorsión visual, pérdida de la visión periférica y, en casos graves, ceguera en el ojo afectado. También puede presentarse la leucocoria, (un reflejo blanco dentro del ojo) y, en algunos casos, estrabismo, donde los ojos no están alineados correctamente.

El tamiz oftalmológico no permite identificar este padecimiento debido a que es una enfermedad genética. Lo que detecta este estudio al nacimiento es la catarata y el glaucoma congénito.

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¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de este padecimiento depende del estado en que se detecte.

En las fases tempranas, se pueden utilizar terapias de fotocoagulación con láser o crioterapia para sellar los vasos sanguíneos anómalos y evitar que se filtren. En etapas más avanzadas, donde ya ha habido un desprendimiento de retina o una acumulación significativa de líquido y lípidos, puede ser necesaria una cirugía más invasiva, como la vitrectomía.

En algunos casos, el tratamiento puede no restaurar la visión perdida, pero es crucial para prevenir un mayor deterioro.

Aun cuando la prevalencia es baja, ya que se registran en promedio 200 casos por millón de habitantes, es importante detectarla y tratarla de forma oportuna para reducir el riesgo de ceguera por el desprendimiento de la retina. Si se presentan síntomas como visión borrosa o un reflejo blanco en la pupila, es imperativo buscar atención oftalmológica inmediata.